Cuando tenía 19 meses, Helen Keller (1880-1968) sufrió una grave enfermedad que la dejó ciega y sorda. Poco después, también se quedó muda. Su tenaz lucha por superar estas discapacidades —con la ayuda de su inspirada maestra, Anne Sullivan— es una de las grandes historias de coraje y dedicación humanos. En esta autobiografía clásica, publicada por primera vez en 1903, la señorita Keller relata los primeros 22 años de su vida, incluyendo el momento mágico en la bomba de agua cuando, al reconocer la conexión entre la palabra "agua" y el líquido frío que fluía sobre su mano, se dio cuenta de que los objetos tenían nombres. Experiencias posteriores fueron igualmente notables: su alegría al aprender finalmente a hablar, sus amistades con Oliver Wendell Holmes, Edward Everett Hale y otros notables, su educación en Radcliffe (de donde se graduó cum laude), y —subyacente a todo— su extraordinaria relación con la señorita Sullivan, quien mostró un genio notable para comunicarse con su alumna ansiosa y rápida en aprender. Estos y muchos otros aspectos de la vida de Helen Keller se presentan aquí en prosa clara y sencilla, llena de maravillosas descripciones e imágenes que harían crédito a un escritor vidente. Completamente desprovista de autocompasión, pero llena de amor y compasión por los demás, estas memorias profundamente conmovedoras ofrecen un retrato inolvidable de una de las mujeres más destacadas del siglo XX.
Autor: Helen KellerEditorial: Dover Publications
Publicado: 18/09/1996
Páginas: 80
Tipo de encuadernación: Tapa blanda
Peso: 0.15lbs
Tamaño: 8.40h x 5.22w x 0.21d
ISBN13: 9780486292496
ISBN10: 0486292495
Categorías BISAC:-
Biografía y autobiografía |
Memorias personales-
Colecciones literarias |
AutorasSobre la autora
Sorda y ciega desde la infancia, Helen Keller (1880-1968) superó obstáculos aparentemente insuperables. Habló no solo por sí misma y por otras personas con discapacidades físicas, sino también por una serie de causas progresistas, incluido el sufragio femenino, el pacifismo y el socialismo. Keller recibió un doctorado honoris causa de Harvard, el primero que se le otorgó a una mujer, que proclamaba: "De un mundo silencioso y oscuro nos ha traído luz y sonido; nuestras vidas son más ricas por su fe y su ejemplo".
Este título no es retornable